Metodología Integral

Planteamos la escuela como un espacio armónico y respetuoso de la infancia, que bajo una visión holística e integral de cada niño y niña, busca integrar en el día a día cada área de desarrollo humano, física, afectiva, cognitiva, artística y espiritual.

Para ello, hemos tomado metodologías educativas no tradicionales de la llamada Escuela Nueva, que abogan por una educación basada en experiencias vivas, significativas y participativas de enseñanza-aprendizaje. Así como también por evaluaciones formativas, cualitativas y respetuosas de los ritmos y procesos particulares de los niños, niñas y jóvenes.

Kinder

Esta pequeña comunidad recibe niños y niñas de 2 a 6 años. La jornada dura 4 ½  horas de lunes a viernes, pudiendo extenderse a 6 ½ horas de martes a viernes. Dos maestras y una ayudante acompañan el juego libre y proveen cuidados de calidad a los niños y niñas, quienes viven concentrados en su juego y rodeados de contención.

Hoy sabemos, gracias a los numerosos estudios desde las ciencias pedagógicas, la psicología de la infancia y las neurociencias, que la primera infancia es la etapa de mayor significación en el desarrollo humano, durante la cual se adquiere la base neuronal que acompañará nuestro posterior crecimiento.

Todos aquellos cuidados que nos brinden en esta etapa, serán la plataforma para los aprendizajes y experiencias que tendremos a futuro. Estos cuidados, no guardan relación con una escolarización e intelectualización temprana, sino más bien con la capacidad de entregar un espacio de seguridad, movimiento, juego, y confianza.

Durante estos primeros años, el niño debe rodearse de contención, cariño y tener la férrea certeza de ser amado en un ambiente lo más natural y cálido posible, de calma y armonía, donde pueda desenvolverse provechosamente en dos áreas principales, la física y la sensoriomotora.

En nuestro mundo moderno, el Kinder, o jardín infantil, se debe plantear como una extensión del hogar, de ambiente cálido, armónico y familiar, con ritos y rutinas claras y consistentes. Donde los niños vivencien la infancia que necesitan.

“Sólo puede transmitirse al niño, aquello que el educador ya conquistó en sí mismo.”

“Lo primero que influye es la personalidad del educador. Lo segundo, su manera de obrar. Sólo en tercer lugar, lo que dice.”

Rudolf Steiner

Ritmo diario (horario)

08:30    Juego libre

09:20    Amasado de pan

09:40    Ronda y juego libre

10:00    Colación

10:30     Juego libre en el patio

11:30     Actividad de proyecto

12:00     Juego libre

12:40     Cuento

13:00      Salida

 

13:00      Almuerzo en conjunto

13:40      Juego libre en el patio

14:50      Ronda de despedida

15:00      Salida

El día comienza con el momento del juego libre en el salón, a la espera de la conformación del grupo. Realizamos los hábitos higiénicos, se amasa y hornea el pan para luego saludar al día mediante una ronda de canciones, juegos y versos. Al terminar nos sentamos a compartir la merienda diaria: fruta, cereales, pan y miel. Se realizan los cuidados personales,  luego salimos al jardín donde encontramos las actividades naturales propias de cada estación: regar las plantas, desmalezar, darle comida y agua a los animales, botar la basura orgánica en el compost, cosechar nueces, etc. Y llega el momento del juego libre en el patio, donde el grupo juega en el arenero, el bosque, en la casita, el columpio, los juegos de equilibrio, etc. De regreso en el espacio interior se realiza una actividad a partir de un proyecto que nace de la estación o festividad a celebrar, y se enmarca dentro de distintos ejes de aprendizaje, como artes, oficios, huerto, cocina, etc. Luego viene la hora del cuento en la que se narra una historia relacionada con el proyecto que se está trabajando, para finalmente ordenar y preparar la despedida de la jornada a través de una ronda con canciones y versos.

Los días lunes vamos de paseo a la plaza. Allá comemos la colación antes de volver al jardín a contar el cuento y despedirnos.